Un titular puede despertar indignación, sorpresa o ganas de enviarlo de inmediato al grupo. Antes de hacerlo, vale la pena dedicarle una segunda lectura. Aquí proponemos algunas preguntas para ordenar ese momento.

¿De dónde viene?

Abre la publicación original. Revisa quién firma, cuándo se publicó y qué documentos o testimonios aparecen como fuente. Una captura que ha pasado por varias cuentas puede perder información importante.

¿Qué dice realmente?

Lee el texto completo y compara su contenido con el titular. Busca si la pieza describe un hecho comprobado, una propuesta, una declaración o una interpretación. Son cosas distintas, aunque a veces suenen parecidas.

¿Qué falta para entenderlo?

Una cifra necesita unidad, periodo y un punto de comparación. Una cita necesita contexto. Una imagen necesita fecha y lugar. Si esa información falta, la pregunta sigue abierta.

¿Puedo encontrar la fuente original?

Cuando haya un documento público, una base de datos o una declaración completa, consultarlos permite revisar el argumento. Si una pieza enlaza sus fuentes, úsalo como una invitación a comprobar.

Esta guía propone hábitos de lectura. Cada caso requiere sus propias fuentes y su propio contexto. Compartir con criterio empieza por saber qué entendimos y qué todavía necesitamos verificar.

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